viernes, 30 de diciembre de 2011

Entre los siglos VIII y VII antes de nuestra era, florece en el valle del río Nilo, al sur de Egipto, el reino de Meroé, cultura avanzada que deja necropólis, pirámides, templos siendo gobernados por una dinastía conocida como los “faraones negros”.
Hoy día, y hasta el 6 de septiembre, en el ala Richelieu del Louvre, está en exhibición esta rica cultura.
“Con motivo de esta primera exposición consagrada a Meroé, capital de un poderoso imperio instalado sobre las orillas del Nilo, 200 obras ilustran lo majestuoso de esta antigua civilización, que mezcla influencias africanas, egipcias y greco romanas”, indica la página del museo el Louvre.
Explica que, ubicada en lo que hoy es el Sudán, a 200 kilómetros de Jartum, “la ciudad de Meroé, capital del reino, es famosa por sus pirámides para reyes y reinas que dominaron la región entre el 270 antes de Cristo y el 350 de nuestra era”.
La exposición reúne artefactos que ilustran temas de la vida cotidiana, el artesanado, los sistemas sociales, el poder, el papel de las reinas, los cultos donde coexisten el Amón (egipcio) y Dionisio (griego), y el más allá tal como lo concibía el pueblo de Méroé.
Importancia especial se le da al re-descubrimiento de las ruinas de las pirámides, en 1821 por Federic Caillaud, igual que a las excavaciones arqueológicas que se iniciaron en el 2007.

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