jueves, 26 de enero de 2012

Ciencia y misterio

Los más lejanos testimonios del pensamiento humano se hallan escritos en las piedras de Egipto.

Los antiguos consideraban la Gran Pirámide como una de las siete maravillas del mundo. Pos su altura, cercana a los ciento cincuenta metros, y su base de más de cinco hectáreas, no es, realmente, comparable a ningún edificio levantado por manos humanas, y aún hoy se asombran los arquitectos y los ingenieros modernos al pensar en los medios empleados para acumular tal montaña de piedras.


¿Fueron construidas las pirámides con el único fin de servir de sepulcros? Al afirmarlo nuestros arqueólogos modernos, podrían muy bien incurrir en un error tan grave como el que cometerían los sabios que dentro de sesenta siglos, al remover las ruinas y las criptas de nuestras catedrales, descubrieran los sepulcros de nuestros obispos y nuestros reyes, deduciendo de tan interesantes hallazgos que nuestros maravillosos monumentos fueron erigidos en honor a sus restos.


¿Cómo lograron los sabios de tan lejanos tiempos conocer la forma de la Tierra, medir y pesar nuestro planeta? ¿De qué medios disponían para escrutar las profundidades del cielo y para tener una idea de la distancia del Sol a la Tierra?


La respuesta a estas incógnitas se desvela al profundizar en los misterios ocultos de la Gran Pirámide.

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