martes, 17 de abril de 2012

Baja Epoca

Muchos estudiosos de Egipto consideran a esta dinastía como la última del Tercer Periodo Intermedio, pero en algunas tablas cronológicas la incorporan como la primera de la Baja Epoca.
El fundador de la dinastía XXV fue Shabaka (Sabacón). Al subir al trono se proclamó rey de todo Egipto. Este y sus sucesores ciñeron la doble corona pero nunca renunciaron a sus orígenes manteniendo la necrópolis y la capital en Napata (cerca de la cuarta catarata). Construyeron muchos templos, la mayoría consagrados al dios Amón y siguiendo el puro estilo egipcio. A pesar de tener su propia lengua indígena (la meroítica), las inscripciones de los templos se realizaron en un correcto egipcio clásico.
Durante la dinastía Nubia cobró mucho auge la institución de las Divinas Adoratrices de Amón en Tebas, poniendo al frente de este cargo a alguna hija del faraón regente.
En cuanto a la política exterior, los faraones Nubios debieron afrontar durante su reinado las amenazas de los Asirios. Los reyes Sargón II, Senaquerib, Asaradón, Asurbanipal lucharon en el Delta del Nilo contra sus contemporáneos egipcios Shabaka, Shabataka (Shebitku), Tahlq (Tarco), Tanutimen (Tantemani), Nekau I (Necao). Se iban alternando las victorias hasta que Psametico el hijo de Nekau I que se había refugiado en Siria, hizo frente a Asurbanipal venciéndole y expulsando a los Asirios de Egipto. Con el reinado de Psametico comienza una nueva dinastía. La XXV

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