viernes, 20 de julio de 2012

Egipto Antiguo, prehistoria


Los primeros pobladores de Egipto alcanzaron las riberas del río Nilo, por entonces un conglomerado de marismas y foco de paludismo, en su huida de la desecación del desierto del Sáhara.
El Nilo es un río más regular que el Tigris o el Éufrates. Su crecida es progresiva y no catastrófica. En este gran oasis se desarrolló una de las culturas más fascinantes de la historia. Cuando en el Sáhara el avance del desierto era patente, sólo en el Nilo continuaba habiendo caza, frutos silvestres y cañas para las viviendas. Pero, ante todo, la tierra del Nilo era fácilmente cultivable. Las orillas del Nilo comenzaron a poblarse y los habitantes se hicieron sedentarios.
Las primeras comunidades hicieron habitable el país y se estructuraron en torno a aldeas llamadas nomos. Los habitantes del Delta llegaron a tener una organización feudal y llegaron a establecer dos reinos con dos jefes o príncipes respectivamente. El uno estaba establecido en un lugar pantanoso, se llamaba reino del Junco y tenía como símbolo un tallo de junco. Su capital era Buto; tenían a una cobra como tótem. El otro reino formado tenía como capital a Busiris y como tótem a un buitre pero su símbolo era una abeja y llegó a conocerse como reino de la Abeja. Entre ambos reinos pasaba un brazo del Nilo.
Pasado el tiempo el reino de la Abeja se hizo más fuerte y conquistó al reino del Junco de manera que el Delta quedó unificado. Pero algunos de los vencidos no se conformaron y prefirieron huir y establecerse en la zona del Alto Egipto donde fundaron ciudades dándoles el mismo nombre que aquellas que habían dejado en el Delta. Por eso casi todas las ciudades de esta época están repetidas en el Alto y Bajo Egipto. Estas gentes fueron prosperando considerablemente hasta llegar a organizarse en un Estado. Cuando se sintieron poderosos regresaron al Delta o Bajo Egipto y fueron ellos esta vez quienes lo conquistaron. Su jefe era Menes que llegó a ser el primer faraón de la historia de Egipto (hacia el año 3100 adC). Menes y sus sucesores tomaron los dos símbolos antiguos del Junco y la Abeja que representaban a su vez el Alto y Bajo Egipto.
En Egipto el Neolítico está representado por las culturas de El Fayum, hacia el 5000 a.C., la cultura de Tasiense, hacia el 4500 a.C. y la cultura de Merimda, hacia el 4000 a.C. Todas ellas conocen la piedra pulimentada, la cerámica, la agricultura y la ganadería.
Se supone, con bastante buen criterio, que en la época el Sáhara tenía un clima mediterráneo, más húmedo que el actual. En los macizos del Ahagar y el Tibesti, habría bosques en plena actividad. El proceso de desertización pasaría inadvertido para aquellos pobladores. Para ellos el Sáhara sería una extensa estepa con grandes herbívoros que cazar. Las culturas saharianas son, en gran medida, desconocidas, pero no por ello inexistentes.
Tras estas culturas aparecieron la cultura baderiense y la cultura amratiense, hacia el 3800 adC.
Hacia el año 3600 adC. aparece la cultura gerzeense, que se difunde por todo Egipto unificándolo. Esta consonancia cultural llevará a la unidad política, que surgirá tras un periodo de luchas entre clanes para imponerse.
[escribe] Imperio Antiguo
La Historia del Antiguo Egipto se divide convencionalmente en 30 dinastías, según la narración del historiador antiguo Beroso. La primera etapa es llamada el Imperio Antiguo. En torno al año 3200 adC aparece por primera vez, en Egipto, la figura del soberano (el faraón) conocido tradicionalmente como Menes, y que pudo haber sido Scorpios, Narmer o Aha. Unificó el Alto y el Bajo Egipto. La política de los faraones fue marcadamente centralizadora, aunque siempre persistió la diferencia entre el norte y el sur.
Inicialmente la capital estuvo en Tinis, pero fue trasladada a Menfis durante la III dinastía. En ella comenzó también la pasión por construir pirámides, gracias al Faraón Zóser o Djoser, pero fue en la IV dinastía, con Keops, Kefrén y Micerino, con quienes se construyeron las pirámides más altas. Sin embargo, el esfuerzo económico invertido en ellas determinó que durante el gobierno de Pepi II, el estado se hundiera sobre sí mismo y cayera en una suerte de anarquía feudal.
[escribe]Imperio Medio
Hacia el año 1750 adC, los guerreros de la ciudad de Tebas unificaron Egipto por las armas y fundaron el Imperio Medio. En éste, Egipto vivió una época de paz y armonía, aunque su espíritu inicial (presidido por el concepto de ma'at) se vio quebrado.
El Imperio Medio se hundió por obra de invasores extranjeros venidos de Siria, los hicsos. Estos dominaron el Delta del Nilo (es decir, el norte del país) durante unos cien años, y trataron a los reinos del sur como simples vasallos o tributarios suyos. Finalmente, bajo la guía de Amosis, fundador de la dinastía XVIII, los egipcios se sublevaron y enviaron a los hicsos de regreso al Medio Oriente, donde los cercaron y exterminaron por completo (1580 adC). Surgió así el Imperio Nuevo, que por primera vez abandonó su política aislacionista para involucrarse en los eventos políticos de Medio Oriente.
[escribe] Imperio Nuevo
El nuevo imperio prosperó bajo varios faraones competentes, pero cuando asumió el poder Amenofis IV (1377 adC-1358 adC), éste tomó el nombre de Ekhnatón (Akenatón), que significa agrada a Atón, e intentó promover una reforma religiosa en torno a un nuevo culto, monoteísta, el Atonismo, en torno a un Dios-Sol llamado Atón. Atón se simboliza con un gran disco solar alado. Erigió la ciudad Aket-Atón (después El-Amarna), consagrada al dios Atón, a donde se retiró para adorar a su dios. Hizo construir templos con grandes patios, ya que el culto solar debía hacerse al aire libre. Junto a Akenatón, reina como gran visir "Irso Sirio". Algunos historiadores lo han identificado con el José bíblico (Génesis), lo cual explicaría la irrupción del monoteísmo en Egipto, por influencia hebrea. Coincide asimismo con la interdicción de los sacrificios en los templos, expropiación del latifundio durante los siete años de hambre con suministro de trigo a cambio de la propiedad, de forma que todo el país queaba en manos del faraón, que después arrienda el terreno a cambio de la quinta parte de la cosecha. El enfrentamiento de Akenatón con las clases sacerdotales degeneró en una sangrienta guerra civil. Durante su reinado Egipto perdió Palestina y Siria, que pasaron a manos de amorreos e hititas.
Tras el breve reinado de su yerno Sakare, subió al poder otro de sus yernos: Tutankhatón, cuyo nombre significa "la vida de Atón ya es perfecta". Abandona el culto a Atón y se reconcilia con los sacerdotes de Amón. Cambia el nombre por el de Tutankhamón y restituye el culto tradicional politeísta. Murió con unos 20 años de edad, tras 9 de reinado (1358 adC-1349 adC). Le sucede Aï (Aya), un antiguo cortesano de la corte del fallecido Akenatón. Gobernó durante 5 años (1349 adC-1345 adC).
El general Haremhab (1345 adC-1318 adC) reorganiza el ejército.
Paramsés, bajo el nombre de Ramsés I, que significa "Ra le dio la vida" reinó año y medio (1318 adC-1317 adC). Procedía de una prestigiosa familia militar, del entorno de la ciudad hicsa de Tanis-Avaris.
Su hijo, Sethi I, cuyo nombre hacía honor al dios Seth, mantiene sin embargo como dios principal a Amón sobre los dioses Ra, Ptah y Seth. Reconquista Palestina, Líbano y Kadesh, pero no puede llegar hasta el río Éufrates debido a la oposición de los hititas.
Al morir Sethi I, fue sucedido por su hijo Ramsés II. Este intentó levantar nuevamente el poderío egipcio, pero después de los desastrosos resultados de la batalla de Kadesh, debió llegar a un acuerdo con el Imperio Hitita. Se desquitó de su pobre desempeño militar glorificándose como constructor de templos, lo que importó un esfuerzo económico que a la larga arruinaría a su país. Una vez fallecido, su sucesor Ramsés III debió habérselas con la avalancha de los Pueblos del Mar, contra los cuales se defendió exitosamente al precio de agotar los últimos restos de vitalidad del Reino Nuevo.
A partir de entonces, Egipto fue dominado sucesivamente por varios pueblos, incluyendo a los libios, los nubios, los asirios, y los persas, con sólo un breve respiro tras la restauración emprendida por Psamético, que derivó en el Reino Saíta. Finalmente, después de que Alejandro Magno hubiera visitado el país convenientemente armado de un ejército, su general Ptolomeo Sóter se apoderó del país para sí y lo convirtió en el Reino de los Tolomeos. Esta dinastía de origen macedónico se egipcianizó rápidamente, y gobernó entre los años 306 y 31 a.C. Su última gobernante, Cleopatra VII, fue la famosa amante de Julio César. Después, el Imperio Romano conquistó Egipto por la fuerza de las armas. Pasó a sus sucesores bizantinos después de que el Imperio fuera repartido el año 395, y permaneció en sus manos hasta la conquista árabe del año 640. En cuanto a la cultura egipcia propiamente dicha, vino a desaparecer a comienzos del siglo VI, cuando desaparecen de la Historia los últimos sacerdotes de Isis, que ocupaban un templo ubicado en la isla de Filé, con lo que se evaporó el último resto de la antigua grandeza egipcia.

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