sábado, 3 de noviembre de 2012

LA VIDA EN EL ANTIGUO EGIPCIO

La sociedad del Antiguo Egipto representa una jerarquía distinta  lo que tenemos hoy en nuestra sociedad. La sociedad egipcia estaba estructurada como una monarquía absoluta cuya cabeza era el faraón, quien era dueño de  tierras y tenía el poder total sobre sus súbditos. Bajo el faraón se ubican las demás  sociales, que permanecieron inalterables debido a que por generaciones los hijos realizaban las mismas tareas de sus padres. De eso, la historia de la sociedad egipcia declara una división exacta bien organizada y bien controlada entre la gente de clases sociales, mejor indicado, entre el gobernante y los súbditos. Por otra parte, se llega a decir que la sociedad egipcia se dividió en dos clases: el faraón y el resto, ya que todo el resto personas, bienes, tierras, le pertenecía, al ser la encarnación de los dioses en la tierra y el señor del alto y bajo Egipto. Pero entre los dos extremos existían otras muchas consideraciones: desde los altos funcionarios, verdaderos "faraones" del territorio sobre el que gobernaban, hasta artesanos y campesinos que pagaban sus impuestos y gozaban de una cierta independencia e incluso de bonanza si la economía atravesaba una de sus etapas de expansión. 

En cuanto a las figuras más relevantes de la sociedad faraónica, destacan las siguientes: 

EL FARAÓN: representante del dios Horus en la tierra y el enlace entre los dioses y los hombres. La monarquía presenta una dualidad, como gobernador del Alto y el Bajo Egipto, el faraón es representado con dos coronas: la blanca del sur y la roja del norte. 

SACERDOTES: las primeras alusiones al clero de Amón se encuentran en la XII Dinastía, y era dirigido por un gran sacerdote llamado "el primer profeta de Amón", que contaba con alto clero y un bajo clero como asistentes. Un amplio personal femenino acompañaba a los sacerdotes: eran las cantoras y las esposas del dios. La reina tenía el título de divina adoratriz. Los sacerdotes de Amón estaban entre los más ricos, lo que favoreció su poder. 

LOS ESCRIBAS: se dedicaban a la escritura de documentos de todo tipo: literario, religioso, histórico, administrativo, judicial... Había escuelas de escribas que permitían el acceso a todo aquel que lo solicitaba, a pesar de la jerarquización de la sociedad egipcia. En una gran fosa de la aldea de trabajadores de Deir el Medina, se han encontrado grandes cantidades de ostraza, un material que se utilizaba para hacer pruebas, y que han proporcionado valiosa información sobre la procedencia plural de quienes sabían escribir, sobre sus modos de vida, y sobre sucesos como la primera huelga de la historia, que se comenta más adelante. Escriba Sentado. 

LOS TRABAJADORES DEL FARAÓN: la política de obras públicas de los faraones obligaba a mantener a un gran número de trabajadores. Uno de los ejemplos más llamativos será la concentración de estos trabajadores en el poblado de Deir el-Medina, del que hablaremos más adelante. El régimen alimenticio de los trabajadores solía estar compuesto de pan, carne de buey, ternera, gacela aves y todo tipo de verduras, además de vino, leche y cerveza. Trabajaban ocho días de cada diez, y los vigilaban escribas, funcionarios y el clero. Muchos de los obreros eran dueños de sus propias casas, y podían ausentarse del trabajo por enfermedad, celebración de la fiesta de la madre o discusión con la esposa. Tenían incluso un tribunal de obreros que dirimía los asuntos que los enfrentaban. Los salarios se pagaban en víveres y puntualmente, y cuando no sucedía se producían huelgas. Parece que los trabajadores del faraón tenían unas condiciones privilegiadas de vida frente al resto de obreros. 

La mujer: mantenía su nombre, una cierta independencia e incluso su trabajo: había comadronas, tejedoras, intendentes, o bien colaboraban con el negocio de su marido. La mujer egipcia disfrutó de total independencia y libertad. Aunque su destacada igualdad con el hombre supuso en general una adelantada forma natural de aplicación de la justicia, esta igualdad podía volverse en su contra, si una mujer cometía una falta o delito sancionado por la ley, su condición no la eximía, por lo que el castigo era penado con la misma dureza. 

La mujer tenía el mismo derecho que el hombre a la propiedad, a administrar sus bienes, a litigar personalmente en todos sus asuntos, a tener negocios y a dejarlos como herencia a quien mejor le conviniese. En la vida y la cultura en el Antiguo Egipto están representadas a través de la riqueza de lo que ha sobrevivido. El Antiguo Egipto fue gobernado por la figura central del Faraón y por una burocracia masculina; sin embargo la mujer tuvo un lugar muy destacado en este "gobierno de hombres".A la mujer se la veía no solo como esposa, madre, fiel a su familia y amante de las tareas domésticas sino como una figura poderosa, sensual y erótica que, a través de su propia personalidad influía directamente en el poder que dirigía el Imperio Egipcio. Es más, en ciertas ocasiones ella gobernó como Faraón e incluso como regente y bajo su mandato Egipto fue un lugar rico y próspero. La mujer podía ejercer una profesión y tenía los mismos derechos que el hombre. Ya fuesen sirvientas, reinas, sacerdotisas o prostitutas, las mujeres egipcias siempre fueron respetadas, y mantuvieron una posición privilegiada en la sociedad de su tiempo. 


'La mujer en el antiguo Egipto: Trabajadora, propietaria, madre, esposa, sexual y erótica'


COCINA EGIPCIA:




La comida egipcia es una deliciosa combinación de sabores, gracias a los distintos ingredientes que proceden de la gastronomía mediterránea, africana y árabe. Los egipcios toman tanto carne como pescado. Las carnes suelen ser de vaca, cordero o aves como el pavo, el pato, el pollo y el pichón. Los pescados, tanto de agua salada como dulce, son frescos y están bien preparados. La clase social determina la calidad de los alimentos que se consumen. Los esplendidos banquetes de los egipcios ricos están bien documentados, con los celebrantes comiendo carne regada por vino. Sin embargo, la gente corriente no tenía esa suerte, y la carne no aparecía a penas en su dieta diaria. El buey era un plato popular, mientras que la carne en general podía ser asada, cocida estofada, y era un lujo que la mayor parte de los egipcios se permitía únicamente durante las fiestas u ocasiones especiales. Por otra parte, lo que sí comían a menudo era pescado seco, un importante recurso nutritivo en la dieta del aldeano. En cuanto a las frutas, verduras y productos diarios; se considera que judías, cebollas, ajo, apio, lechugas y pepinos están entre las verduras más consumidas por los antiguos egipcios. La elaboración del vino está en tradición mediterránea, en Egipto es bien conocida y será un producto consumido por la clase social privilegiada, además de una apreciada ofrenda en ritos religiosos. Los jardines eran muy populares, y a menudo cultivan árboles frutales y otros cultivos. Varias frutas, como los dátiles, los higos, las uvas, las granadas, y ocasionalmente las almendres, estaban disponibles para la población en general. Todas las frutas se consumían tanto frescas como secas (para conservarlas durante más tiempo). La bebida más tomada por los egipcios antiguos será la cerveza. Hecha por las mujeres, se mezclaba pan duro con levadura, dejando que fermentase en grandes vasijas. Unas cuantas semanas después, la masa resultante se filtraba y prensaba antes de ser bebida. 

Deportes del Antiguo Egipto:


Muchos de los deportes que se practican hoy, ya fueron practicados por los antiguos egipcios. Inscripciones en muchos monumentos indican que se practicaba la lucha libre, pesas, salto de longitud, natación, remo, tiro con arco, pesca, atletismo... Reyes y príncipes asistían a estas competiciones deportivas y alentaban a los equipos. Tenían establecidas sus reglas, árbitros neutrales, uniformes de jugador. Tanto el ganador como el perdedor recibían un collar como premio, el ganador el collar a su superioridad y el segundo por su espíritu deportivo. 

El Rio Nilo




El Nilo es uno de los ríos más grandes del mundo y quizás el más importante en lo referido al nacimiento de civilizaciones. Su cauce transcurre a lo largo de siete naciones llegando a recorrer los 6.700 km. hasta su desembocadura en el mar Mediterráneo. 

La palabra Nilo (del árabe 'ni-l) viene de la palabra griega Neilos, que significa «Valle del río». En la antigua lengua egipcia, el río era llamado Iteru, que significa «Gran río». En copto, la palabra piaro (Sahídico) o phiaro (Boháirico) significa «El río» (literalmente «El gran canal»), que viene del mismo nombre antiguo. Este gran río trae a la memoria el mundo de los faraones, de las pirámides; como también del África profunda donde conviven primates, gorilas, leones, jirafas y elefantes; un mundo donde se funden la historia y la naturaleza en su máximo apogeo. 

EL Nilo en su viaje hacia el mar parte desde Uganda y Kenia lo que se ha llamado como el Nilo Blanco y desde Etiopía lo que se ha llamado como el Nilo Azul. Estos dos cauces se unen en la ciudad de Khartoum, la capital sudanesa para atravesar el desierto dirigiéndose hacia Egipto pasando por la región de Nubia donde llega a su máximo esplendor, allí uno se sumerge en el mundo faraónico de las pirámides, de los sarcófagos, de los templos como el de Abu Simbel y donde atravesando las grandes ciudades como Lúxor y El Cairo el Nilo llegará finalmente a la mítica ciudad de Alejandría donde se mezclará con el Mediterráneo gracias a un inmenso delta. 

También es un río por el que han pasado y convivido, pero por desgracia no siempre de manera pacífica, las grandes religiones como el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Éstas también han dejado su sello a lo largo del fastuoso río. Destacan el núcleo cristiano de El Cairo, la gran biblioteca que los cristianos concentraron en Alejandría, el desierto como el lugar del nacimiento del monacato y de la ascesis, los monasterios coptos… 



EL NACIMIENTO Y PRIMEROS PASOS DEL NILO 

Este es uno de los mayores enigmas de la geografía mundial ya que no se sabe con exactitud dónde nace el Nilo. Algunos apuntan a que nace en el Lago Victoria, el mayor de los lagos africanos con una extensión de 68.000 km2 que tiene como principal afluente el río Kagera, por eso en donde las aguas del Nilo comienzan a separarse del lago Victoria (da ahí que a esta parte del Nilo se la denomine como Nilo Victoria) John Hanning Speke, ex oficial del ejército de las indias, colocó una placa indicando cuando llegó en 1848. Otros como Burkhart Waldecker en 1937 apuntan a que nace en las fuentes del rio Kagera o ya Tolomeo en el siglo II d. C. decía que el Nilo nacía de los glaciares del Ruwenzori; por tanto tu origen sigue siendo un dilema por descubrir en nuestros días. 

El lago Victoria está rodeado por pequeñas villas coloniales dedicadas a la pesca de la tilapia. Aquí los puertos se caracterizan por la ausencia de muelles en donde los silleteros son los encargados de transportar tanto la carga como a las personas hasta las barcas más allá de los bancos de arena. El pescado recogido se transportará a las ciudadelas atravesando la sabana. 

Esta es Uganda, el centro del África negra, desde donde se puede uno sentar a contemplar a orillas del lago como transcurre lenta y pacientemente el día viendo como el lago es aprovechado para lavarse, para transportar mercancías, para lavar el coche o incluso utilizando sus orillas para descansar en las horas de mayor calor pasado el mediodía. 

Otro de los muchos afluentes del Nilo tras atravesar por muchos arroyuelos desemboca en los lagos Eduardo y Jorge siendo recogidas por el río Semliki para llevarlas hasta el Alberto. Desde aquí se une al Nilo Victoria donde ya se atisba su poderío estrechándose el río en una garganta hasta las cataratas Murchison donde dan varios saltos hasta bajar una altura de 122 metros. 

Aquí la infinidad de aves, de cocodrilos, de elefantes, hipopótamos, antílopes, jabalíes y leones imponen el verdadero rostro del África bella, donde el ciclo de la naturaleza permanece casi inalterado con el pasar de los tiempos. A partir de aquí el Nilo se ensancha desmesuradamente cubriéndose de plantas de papiro en su camino por el Sudd en Sudán. 


EL NILO BLANCO 

El Nilo tras su andadura por Uganda se adentra ahora en Sudán pasando por su vastísima sabana donde confluyen musulmanes y cristianos de diferentes etnias (shilluk, nuer, nómadas, dinka, sufíes…) que parecen estar en un periodo de paz tas la guerra que ha causado miles y miles de muertos. 

En esta zona el Nilo entra en los aguazales donde se dispersa en una serie de canales y ramales que llegan a confundirlo con un gran pastizal fangoso donde abundan los jacintos de agua y las plantas de papiro, dando lugar a una gran diversidad de vida animal de entre los que destacan los hipopótamos, los cocodrilos y los antílopes. Aquí gran parte del caudal del río se evapora. 

El río entrando ya en un cauce delimitado a la altura de Malakal fluye así de manera impetuosa pudiendo sucederse grandes inundaciones y desastres naturales en la época de lluvias. Desde aquí va recogiendo otros pequeños ríos que van engordando el caudal del Nilo, como el río de las Gacelas, el de las Jirafas y el de las Montañas pasando por la árida sabana africana hasta llegar a Khartoum donde se fundirá con el Nilo Azul. 

En esta zona hasta Khartoum está claramente delimitada la zona donde fluye la vida a las márgenes del río frente a la extensa y árida sabana, recordándonos cómo más al norte ha sido posible la vida de pueblos enteros como el egipcio gracias al Nilo. 



EL NILO AZUL 

Lo llaman así por el color azul de sus aguas en contraste con el limoso de su hermano el Blanco. Nace de un río llamado Abbai que recorre más de 1500 kms. hasta desembocar en el lago Tana, caracterizado por sus orillas fangosas y por la multitud de islitas donde se esconden del paso del tiempo una gran cantidad de monasterios cristianos ortodoxos. 

Estamos en Etiopía y no se puede describir el ambiente sin hacer mención de la fe cristiana ortodoxa tan arraigada en el lugar desde siglos inmemoriales. Ésta fue traída por los monjes ortodoxos en su huída del islamismo opresor y aquí encontró su lugar donde fue calando poco a poco, siglo tras siglo en las gentes hasta convertirse en lo más sagrado. Sus monasterios están profusamente decorados con pinturas de vivos colores sobre escenas bíblicas, de Jesús, de la Virgen María y de la vida de los santos. 

La marcha del Nilo comienza aquí su andadura por Etiopía bajando hacia el norte por el lago Tana a través de una pequeña salida que luego se agrandará desmesuradamente. El cauce ancho del río seguirá su andadura una treintena de kilómetros hasta llegar a las cascadas de Tississat donde tras una caída de unos cuarenta y cinco metros proseguirá su camino en busca de su hermano el Nilo Blanco, pasando a través de una serie de cañones que parece que han sido forzados por el paso del río en los montes Goggiam, hasta entrar en Sudán, atravesando la llanura de Sennar, para finalmente, llegar a Khartoum donde lo encontrará y se fundirá con el. 



EL NILO DE LAS ARENAS 

Estamos en Khartoum, capital de Sudán donde el Nilo se hace insolente e ilimitado debido a su gran caudal al juntarse sus dos vertientes. Aquí comienza su ardua andadura por el desierto desde donde se puede observar como se mezclan las arenas con la vegetación de las riberas dando un gran contraste al paisaje. 

Al abandonar Khartoum el gran río se encamina hacia el norte entrando así en la Nubia, una amplia región que llega hasta Asuán, en Egipto, y por donde el Nilo irá saltando de catarata en catarata hasta traspasar un total de cinco antes de llegar al lago Nasser y una más antes de llegar a Asuán. 

Nubia, antigua tierra de faraones que recuerda al esplendor de Egipto, aunque su nombre viene de la época romana probablemente y cuya etimología puede derivar de "nbw", oro, la principal riqueza de la región. Es una tierra llena de recuerdos que sobresalen de la arena en forma de yacimientos arqueológicos; antiguos palacios, tumbas e iglesias paleocristianas, pirámides y grandes ciudades ocultas ahora bajo la inmensa arena y que el hombre ha luchado por recuperar. Aquí los llamados faraones negros de la XXV dinastía a. C. dominaron todo Egipto haciendo un solo imperio desde Sudán hasta el Mediterráneo entre los siglos VIII y VII a. C. Hacia el año 750 a. C. crearon el reino de Kush, cuyo rey, Shabaka, fue el que conquistó todo Egipto en el 712 a.C. y trasladó su capital a Menfis, donde fundó la XXV dinastía, denominada Kushita o etíope. La invasión asiria hizo retroceder hacia el interior de África a los nubios, donde en el 663 a. C. fundaron el reino de Meroe. Nubia permaneció en paz durante nueve siglos hasta que en el s. IV d. C. el pueblo nabateo destruyó Meroe y se instaló en la región. Fue cristianizada en el siglo VI y así perduró hasta el siglo XIV que sucumbió ante los ejércitos mamelucos. 

Aquí en la Nubia se juntan el amarillo del desierto con el azul del Nilo y con el verde de los palmares de la ribera del río. Contrastes que hacen de esta tierra un lugar de calidez y de tranquilidad donde el gran caudal del Nilo te transporta. 

El río atraviesa la zona del El Bayuda, una gran región que queda delimitada entre la sexta y la cuarta catarata y donde predomina el desierto y algunos pequeños cultivos en los márgenes del río: maíz, tomates, trigo… En esta zona parece que no pasa el tiempo, hacia el interior los nómadas viajan con sus rebaños en busca de pozos de agua, escenas que nos recuerdan a los pasajes bíblicos. Destacar también en esta zona las pirámides de Meroe, el gran templo al dios Amón en Karima, la necrópolis de Napata, que recuerdan el esplendor de los faraones negros. Tras caer irremediablemente por cinco cataratas el Nilo llega en su amplitud al lago Nasser. 


EL NILO FARAÓNICO 

El Nilo, tras su andadura por Uganda, Etiopía y Sudán llega al lago Nasser en Egipto quedando encerrado por dos presas en Asuán. La primera y más antigua presa se construyó en el año 1902 y la segunda y más grande se finalizó en 1971 llegando a tener una altura de 111 metros. Estas presas provocaron la inundación de un vasto territorio y con el muchos de los restos arqueológicos del Egipto nubio antiguo por lo que los dieciséis más importantes (el de Abu Simbel entre otros) fueron desmontados y trasladados más arriba quedando a salvo de las aguas. España colaboró con estos trabajos y como muestra de ello el estado egipcio le donó las ruinas del templo de Debod, que está situado en Madrid en la zona de Pintor Rosales cerca de la Plaza de España. 

Aquí el silencio vuelve a hacer acto de presencia mezclando la paz de las aguas azules con el contraste de las arenas doradas que llegan a la orilla. Las gentes del lugar aprovechan a bañarse, a refrescarse o incluso a dar de beber a sus camellos de este gran manantial de agua dulce que es el Nilo. 

Las falúas que navegan por las aguas del río viajan hacia las pequeñas islas donde destaca la isla de Elefantina (llamada "ibu" que significa elefante) que fue, como su nombre indica, un lugar de comercio de marfil además de frontera sur durante el periodo faraónico. Es una isla rica en arqueología donde viven dos aldeas nubias que se caracterizan por sus viviendas de ricos colores. 

Cerca de Asuán se encuentra el yacimiento arqueológico de File donde llevaron los restos del templo para ponerlo al amparo de las aguas. Fue un lugar de culto al dios Ra y también a las diosa Isis (divinidad madre y hermana de Osiris y madre de Horus). También hay una tradición que cuenta que bajo la isla de File estaba la fuente desde donde manaba el Nilo en una caverna donde vivía el dios Hapi (el dios Nilo). 

Para entender la proliferación y el esplendor de Egipto es necesario entender por qué esta zona era de las más fértiles del Nilo. Aquí en Asuán es donde comenzaba la inundación anual del Nilo entre finales de mayo y principios de junio, creciendo el nivel rápidamente hasta agosto y mediados de septiembre para, comenzar a descender en octubre y alcanzar en mayo su nivel más bajo. Las aguas de la crecida procedían en su mayoría del Nilo Azul gracias a las fuertes lluvias que tenían lugar en las montañas de Etiopía, que aportaban el fertilizante limo arrastrado por las aguas que se depositaría sobre los campos de Egipto garantizando así las cosechas. Por eso la inundación era fuente de preocupación por saber el nivel de las aguas y también de alegría. 

Saliendo de Asuán el Nilo continúa su viaje ya menguado por las presas hacia Edfu, donde el templo dedicado a Horus es una de las estructuras mejor conservadas. Construída por Tolomeo XIII (padre de Cleopatra) en el siglo primero a. C. De allí prosigue su viaje hacia Lúxor, tierra faraónica donde podemos contemplar su templo, que junto con el de Karnak situado a la orilla derecha del Nilo son de los monumentos más espectaculares de Egipto faraónico. 

Desde Asuán el Nilo flanquea el desierto que se extiende hacia el occidente hasta la frontera con Libia. En los arbores de la humanidad esto fue una imponente sabana llena de especies animales donde se cree que comenzó la civilización egipcia y que con el paso del tiempo se fue secando convirtiéndose en el Gran Mar de Arena como le denominan aquí. 

Siguiendo el curso del río llegamos a Kharga, lugar donde en el siglo VI a. C. se levantó un templo en honor de Hibis que aún se conserva. Un poco más al norte se extienden los oasis de Dakhla donde se cuentan más de quinientas fuentes de agua y que en su amplia zona de más de una decena de kilómetros está cubierta de los cultivos del arroz. Aquí la fauna y la flora vuelven a surgir de lo más variado en contraste con el mar de arena que marca el horizonte. 

Otros grandes oasis son el de Farafra, donde lo que abunda son las viviendas de vivos colores en sus muros y con dibujos referidos a la peregrinación a la Meca de sus habitantes; y el de Baharya, donde se han encontrado recientemente hipogeos con cerca de 10.000 sarcófagos, convirtiéndose en un hallazgo impresionante para la arqueología. No han tardado en denominarlo como el "valle de las Momias de Oro". 

Por esta zona el desierto se vuelve calizo, es decir, abunda la piedra caliza en todas sus formas y dimensiones dando un aspecto blanco al desierto lleno de formas que han ido horadando la piedra a lo largo de los siglos. En este desierto se encuentran algunos de los monasterios coptos más antiguos, algunos de los cuales, cuatro concretamente han perdurado desde los primeros siglos del cristianismo, situados entre El Cairo y Alejandría. De esta última es desde donde partió San Antonio en el siglo III d. C. para retirarse a este desierto para llevar una vida de oración y de recogimiento junto a Dios separada del mundo, fundando así el monacato. Tras el cisma de Acacio en el 484 se separaron de la fe católica debido a la concepción monofisita de Cristo (que sólo posee la naturaleza divina y no las dos) y se mantuvieron hasta nuestros días. La tradición copta cree que la Sagrada Familia llegó por esta zona en su huída de Herodes festejando la entrada de Jesús en Egipto el 24 de junio y con lugares donde se venera la estancia allí de la Sagrada Familia. 

El Nilo, que ya va llegando a su destino entra lento y agotado en la ciudad de El Cairo, pero sin perder cierta majestuosidad debido a su gran caudal y a anchura. 



EL NILO Y EL MAR 

EL Cairo es hoy una gran ciudad, poblada con casi 15 millones de habitantes, en donde conviven más o menos armoniosamente lo viejo y lo nuevo. Debido a su expansión los grandes monumentos funerarios del Egipto de los faraones, como son las pirámides, están siendo engullidos por lo urbano, al igual que la gran esfinge de Gizeh. Lo que antes era desierto y arena alrededor, ahora se está convirtiendo en un aglomerado de casas y asfalto. 

El Nilo, la fuente hidráulica de la ciudad fue sumergido para dejar paso a la jungla de asfalto y de civilización. Desde entonces el río se ha desplazado unos cuatrocientos metros. Así traspasa toda la ciudad, de modo casi silencioso siendo apagado su sonido por los coches, las gentes, los barcos y demás ruidos de la gran urbe hasta llegar al delta donde se ramificará en varios canales hasta morir en el Mediterráneo. 

En su última agonía hasta el Mediterráneo se divide en dos ramales, al este Damietta y, al oeste, Rosetta. Este último pasa cerca de la gran ciudad de Alejandría. Ciudad mítica fundada por Alejandro Magno en el 331 a. C. que fusionó la cultura egipcia con la griega y que resuena a una de las siete maravillas del mundo antiguo, como fue su faro de casi unos 250 metros de altura y construido hacia el año 280 a. C. Aquí se albergó la mayor biblioteca de la antigüedad que llegó a contener unos 700.000 volúmenes antes de sufrir un gran incendio en el que sus causas todavía no hay acuerdo entre los estudiosos. Esta ciudad también fue la ciudad de Cleopatra y el vaticano de los coptos y en el siglo XIX, fue denominada como el París del Mediterráneo. 

Hoy día es la segunda gran ciudad de Egipto en cuanto a población se refiere y en ella se mezclan lo religioso con lo moderno. Se mezclan los minaretes, con los mausoleos, las madrazas, el fuerte Qayt Bay… La mezcla entre lo árabe y lo occidental, lo musulmán con lo cristiano hacen de ella una ciudad atrayente y muy abierta al futuro. De aquí salió Naguib Mahfuz, premio Nobel de literatura. 

En este ramal llamado Rosetta recordar también que fue donde se encontró en 1799 el famoso bloque de mármol negro que lleva escrito un decreto de Tolomeo V escrito con dos grafías egipcias diferentes y un texto en griego, donde François Champollion pudo descifrar así los caracteres jeroglíficos para entender los frisos y escritos del antiguo Egipto. 

Este río que era representado por los egipcios como un hombre barbado con senos y plantas acuáticas en la cabeza (generalmente papiros), pintado en verde y azul, los colores de la regeneración y del agua, tras su gran andadura desde tierras lejanas, termina aquí en el Mare Nostrum mezclando sus aguas dulces con las saladas del Mediterráneo. 

La tumba de Tut Ankh Amon


Como en las leyendas, las historias más fascinantes tienen siempre algo oculto, misterios sin resolver que avivan la curiosidad de quienes se adentran a intentar resolverlos, dudas que se disipan solo con el paso del tiempo y el buen hacer de los investigadores, respuestas que solo se obtienen tras muchos años de paciencia, lecturas e interés. Pero no todo el mundo tiene la posibilidad de acceder a las llaves de esos misterios, ni tiempo para leer toda la documentación escrita sobre, pongamos, el más famoso de los faraones, Tut Ankh Amon, el faraón niño. 

El descubrimiento de su tumba en el Valle de los Reyes, en 1922, por Howard Carter y Lord Carnavon, desató una pasión inaudita entre los occidentales, que en ese momento viajaban a Egipto no solo por ser una de las más antiguas cunas de la civilización, sino por que se había puesto de moda entre las clases adineradas viajar a los fascinantes países de oriente, los cuales, mediante la literatura y los grabados de algunos viajeros anteriores, como David Roberts, idealizaron imágenes y costumbres. La pasión por la historia del Antiguo Egipto, sin embargo, no era algo nuevo para muchos de esos viajeros, fuesen estos verdaderos arqueólogos y expertos o simples pero sinceros aficionados. 



El Valle de los Reyes es una solitaria cuenca donde se halla el pico más alto de los montes tebanos, cerca de Luxor, al sur de Egipto, donde se enterraron entre 30 y 40 reyes del Antiguo Egipto de las dinastías XVIII, XIX y XX, entre ellos algunos de los más grandes, como Ramses II. El Valle sirvió de necrópolis durante 500 años, a partir de los cuales se fue abandonando paulatinamente. 

En los siglos XVIII y XIX fueron varios y de distintas nacionalidades los excavadores que llegaron al Valle buscando antigüedades, tumbas y momias. Algunos de los objetos encontrados entonces aún permanecen en los museos de Londres, París o El Cairo. Fue una época de excavaciones frenéticas, hasta que muchos pensaron que el Valle estaba agotado y sería imposible encontrar nada más de importancia. Pero en 1902, el norteamericano Theodore Davis consiguió un permiso para excavar en el Valle de los Reyes en busca de nuevas tumbas, bajo la supervisión del gobierno egipcio, y encontró, entre otros hallazgos, la bóveda que contenía la momia y el sarcófago de Ekhnatón. 

Pero, lo mejor será hacer un alto en el camino y explicar quien era Ekhnatón, puesto que tiene importancia en la historia de nuestro protagonista, el faraón Tut Ankh Amon. Ekhnatón, también conocido como el "Rey hereje", era el suegro del joven Tut Ankh Amon, del que no sabemos a ciencia cierta si tenía o no sangre real. Esposo de la hija más pequeña del rey hereje, Tut Ankh Amon llegó a reinar por un cúmulo de casualidades: la primogénita de Ekhnatón enviudó poco después de la muerte de su padre, la segunda hija murió célibe aún en vida del rey, y fue la pequeña, casada con el aún llamado Tut-Ankh-Atón desde muy jóvenes, quien heredó la sucesión del trono, que pasó a su también joven esposo. 

Por la juventud de ambos, es más que probable que alguien moviera los hilos del poder tras ellos, y la figura que los investigadores creen ejerció de mandatario real fue el sumo sacerdote Eye, amigo íntimo de Ekhnatón, poseedor de casi todos los títulos cortesanos y sucesor de Tut Ankh Amon a su muerte. Apenas se sabe mucho más del mandato del faraón niño, excepto que el reinado duró algo más de seis años, que durante ese tiempo la corte abandonó la capital hereje que había escogido su suegro y regresó a Tebas, que comenzó adorando a Atón para luego regresar a la religión antigua y que durante su periodo de reinado, como en el de Ekhnatón y Eye, se produjeron algunas de las más bellas y refinadas piezas de arte egipcio de la Era Imperial. 

Theodore Davis abandonó las excavaciones en el Valle de los Reyes en 1914, y fue entonces cuando Carter y Carnarvon se hicieron cargo de la concesión para seguir excavando, convencidos de que muy cerca debía encontrarse la tumba de ese faraón tan desconocido hasta entonces, basándose en algunos objetos descubiertos por Davis y que llevaban impresos los sellos de arcilla del joven faraón. Ni siquiera el director del departamento de Antigüedades del gobierno egipcio pensaba se pudiera encontrar nada más en ese desierto polvoriento, pero aún así firmó la renovación del permiso de excavación para aquella pareja formada por un arqueólogo experimentado y tenaz y un noble inglés fascinado por el arte y la historia del Antiguo Egipto. 

Isis y Osiris




De los cuatro hijos de GEB y NUT, OSIRIS era el más sabio y también el más querido por su labor como soberano de la tierra y los hombres, a los que enseño las leyes y la agricultura. 

Se casó con su hermana ISIS y de su unión nació HORUS. 

Otro de los cuatro hermanos, SET, que odiaba a OSIRIS y envidiaba su cargo, reunió algunos hombres y se puso manos a la obra. Tomó medidas de su hermano mientras este dormía y ordenó hacer un magnifico sarcófago que se ajustase a las medidas tomadas. 

Después, en una gran fiesta a la que acudirían todos los dioses, SET mandó sacar el sarcófago, que como él esperaba llenó a todos de admiración por su belleza y buen gusto. Ofreció regalarlo a quien por sus medidas le sirviera. El último en probarlo fue OSIRIS, y en cuanto estuvo dentro del sarcófago, este fue cerrado, sellado y tirado a las aguas del Nilo por los hombres de SET. 

ISIS aconsejada por TOT, dios de la sabiduría, dejó al pequeño HORUS en Buto al cuidado de la diosa tutelar y emprendió camino hacia el delta con el fin de ocultarse de SET y encontrar a OSIRIS. 

Durante su difícil camino, ISIS seguía cualquier pista que pudiese conducirla hasta OSIRIS y así, más allá del Nilo, ya fuera de Egipto, decidió hacerse pasar por criada en el palacio de Byblos con la intención de encontrar un árbol muy especial del que había oído hablar. Al fin lo descubrió, el sarcófago había sido llevado por las aguas hasta una orilla en la que un pequeño árbol, al darse cuenta de la divinidad del ocupante, comenzó a crecer para proteger con sus ramas el preciado sarcófago. Y el rey de Byblos por su parte, al descubrir tan esplendido árbol, ordenó llevarlo a palacio. 

Inmediatamente ISIS recuperó su apariencia de diosa y sacó el sarcófago del tronco para llevarlo a Egipto, donde OSIRIS descansaría en tierra sagrada. 

Una vez en Egipto, ISIS dejó el sarcófago en las marismas del delta, con la intención de ir a Buto a ver a su pequeño. En el camino una voz le anunció que SET había encontrado a OSIRIS en las marismas donde ella lo había escondido y lo había destrozado y había desperdigado los pedazos de su cuerpo por todas partes. 

ISIS debía encontrarlo antes de volver con su hijo. En su búsqueda iba dando sepultura a cada parte del cuerpo de su esposo q encontraba y los hombres construirían templos más tarde en cada uno de esos lugares. La ciudad de Bubastis, se construiría donde fue enterrada su columna vertebral. Cuando, más al sur, en Abydos, ISIS encontró la cabeza de OSIRIS, se pudieron llevar a cabo las honras fúnebres que le permitirían comenzar su viaje a la inmortalidad. 

Rápidamente ISIS se dirigió de nuevo a Buto para encargarse de la educación de HORUS, que una noche mientras dormía, y a pesar de la protección de la diosa tutelar, fue picado por un escorpión y murió. ISIS destrozada pidió ayuda a RA y este mandó a TOT a devolverle la vida al pequeño. 

Los dos continuaron viviendo en Buto, donde nadie sabía de su origen divino, y allí fue donde HORUS creció preparándose para el día en que vengaría la muerte de su padre y reclamaría su corona real. 

Al llegar el momento, como SET también reclamaba la corona, era la Enéada la que debía decidir. Los dioses, después de mucho tiempo deliberando, de escuchar las dos partes y el consejo de NEITH la madre divina, pensaron en dar a HORUS la corona de su padre, pero ATUM-RA que presidía el tribunal dudó de HORUS por su juventud. Así que años después, el juicio continuaba con los argumentos y las luchas cuerpo a cuerpo entre los oponentes, en las que HORUS fue mutilado y SET perdió un ojo. TOT curó sus heridas y decidió que la solución era contactar con OSIRIS en el país de los muertos, donde reinaba, para que este les ayudase a decidir. 

La respuesta de OSIRIS, reprochando a los dioses por el mal trato dado a su hijo e increpándoles a actuar con justicia entregándole la corona, puso fin al pleito. 

HORUS fue coronado como merecía, con la corona blanca como símbolo de soberanía sobre todo Egipto y con el disco de oro que simbolizaba su victoria sobre SET, que terminó inclinándose ante él y aceptando su soberanía. 

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