sábado, 3 de noviembre de 2012

LICANTROPOS:EL ORIGEN OCULTO DE LOS HOMBRES MALDITOS


“Incluso el hombre que es puro de corazón y reza sus oraciones al anochecer, se convertirá en lobo cuando florezca el acónito y brille la Luna de Otoño”, escribía Curt Siodmak para el guión de “El hombre lobo” (The wolf man, 1941), filme de George Waggner que se convertiría en todo un clásico para los amantes del cine de terror. Ahora, este argumento tan inquietante como atractivo regresa a la gran pantalla, con idéntico título, para revisitar el enigma de la licantropía, un misterioso fenómeno cuyos verdaderos orígenes se pierden en la noche de los tiempos. 
En una de sus incursiones como hombre lobo, Pierre agredió con los dientes a un niño de seis o siete años, con intención de destrozarlo y devorarlo, pero el chico gritó tan fuerte que se vio obligado a batirse en retirada (…). Él y Michel, sin embargo, descuartizaron en una ocasión a una mujer que estaba recolectando guisantes; y atacaron y mataron a un tal M. de Chusnée, que acudió en su auxilio. Semanas más tarde atacaron a una niña de cuatro años y se la comieron toda, excepto un brazo. Michel la reputó como la carne más deliciosa». Este horripilante testimonio no forma parte de leyenda alguna, sino que pertenece a los interrogatorios a que fueron sometidos, en 1521, Pierre Bourgot y Michel Verdung, dos ciudadanos de Besançon (Francia) acusados de brujería y canibalismo.

Los sórdidos detalles de éste y otros procesos, además de una admirable reflexión acerca de la licantropía, pertenecen a El libro de los hombres lobo (Información sobre una superstición terrible), del erudito británico Sabine Baring-Gould, obra editada en castellano por Valdemar. El texto de Baring-Gould pasa por ser una de las más cristalinas visiones sobre la terrorífica figura de los «hombres malditos», quizá porque el prolífico escritor de Exeter, a la manera de un moderno reportero, supo combinar para su elaboración un atrayente estilo literario con los apuntes de un científico racionalista.

EPIDEMIA FRANCESA
Hemos elegido el párrafo inicial por la verosimilitud de lo descrito y porque nos sitúa en una época, la Europa del siglo XVI, en la que fueron denunciados ante las autoridades judiciales o eclesiásticas más de treinta mil casos relacionados con la licantropía, muchos de ellos, concretamente, en Francia. Tal vez uno de los más notables acaecidos en territorio galo fue el protagonizado por Gilles Garnier, probablemente el hombre lobo mejor «documentado» de la historia… (Continúa en AÑO/CERO 235)

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