domingo, 24 de enero de 2016

EL PAPIRO TULLI

El Papiro Tulli: ¿Extraterrestres en el antiguo Egipto?

Si existe alguna civilización de la antigüedad que parece haber tenido una influencia extraterrestre o que parece haber llegado verdaderamente “de otro mundo” es la egipcia. Según la historia convencional, la civilización egipcia ha sido explicada hasta el cansancio. Sin embargo, el simple hecho de contemplar sus pirámides, las momias de sus faraones, sus templos y sus expresiones artísticas genera dudas sobre una posible conexión extraterrestre.

Lo cierto es que no existe ningún texto egipcio que mencione a seres de origen extraterrestre o a extraños objetos voladores en el espacio.

En realidad, no existe para la historia convencional…

Muchos de nosotros hemos escuchado la increíble historia de los extraños círculos de fuego que aparecieron en el cielo del antiguo Egipto durante el reinado de la 18va dinastía.

Revisemos el origen de esta historia, analicémosla en detalle, y veamos que tiene de cierta. Quizás estemos ante el primer reporte de observación de naves extraterrestres de la historia.

El Papiro Tulli y los círculos de fuego

La historia de los círculos de fuego egipcios proviene de un documento egipcio conocido como el Papiro Tulli.

Según los análisis del estilo de escritura del texto del Papiro Tulli realizador por Boris de Rachelwitz, el relato habría sido escrito durante el reinado del faraón Tutmosis III, entre 15000 y el 1425 a.C. (Foto de la estatua de Tutmosis III del Museo de Luxor)

El Papiro Tulli fue descrito en detalle por el erudito egiptólogo y noble italiano Príncipe Boris de Rachewiltz (1926-1997), quién afirmó haber encontrado el documento original egipcio entre los papeles del profesor Alberto Tulli, antiguo director del Museo Egipcio del Vaticano. Según Rachewiltz, el estilo de escritura indica que el Papiro Tulli era parte de los Archivos Reales de Tutmosis III, quien reinó entre el 1480 y el 1425 a.C. Aquí un fragmento de su descripción:

“La transcripción que envío es de un papiro original del periodo del Nuevo Reino de Egipto (o Imperio Egipcio) que encontré entre los papeles y documento del fallecido profesor Alberto Tulli, antiguo director del Museo Egipcio del Vaticano…el original está en muy malas condiciones. Se ha perdido el inicio y el final del texto, la escritura (en hierático) es muy pálida y hay varias lagunas…de todo el papiro (20 x 18 cm.) he escogido las partes mejor preservadas y quizás las más interesantes.” (Boris de Rachelwiltz, 1953)

Antes de seguir revisando la historia del Papiro Tulli, leamos la traducción que realizó Boris de Rachelwitz en 1953.

“En el año 22, tercer mes del invierno, sexta hora del día, entre los escribas de la Casa de la Vida se encontró que un círculo de fuego venía del cielo. (Aunque) no tenía cabeza, el ancho de su boca (tenía) un olor repugnante. Su cuerpo era de un rod de largo (alrededor de 46 metros) y un rod de altura, no tenía voz…Sus corazones se confundieron, entonces ellos se echaron sobre sus vientres…Ellos fueron donde el (Rey?) para reportarlo. Su majestad ordenó…ha sido examinado…su majestad meditó sobre todo lo que pasó, que estaba escrito en los rollos de papiro de la Casa de La Vida. Ahora, después de algunos días, estas cosas eran más numerosas que nunca. Resplandecían en el cielo más que el Sol en los límites de los cuatro pilares del cielo. La posición de los círculos de fuego era poderosa. La armada del rey se quedó mirándolos y su majestad estaba en el medio de todo. Fue después de la cena. Inmediatamente después. Ellos (los círculos de fuego) se elevaron hacia el sur. Pescados y (aves?) cayeron del cielo. (Fue) una maravilla nunca ocurrida desde la creación de esta tierra! causó que su majestad trajera incienso para pacificar el hogar…lo que pasó en el libro de la Casa de La Vida (será recordado?) por la eternidad.”

Boris de Rachelwitz realizó la traducción del Papiro Tulli, pero no conservó el documento sino sólo una copia del mismo en jeroglífico. Sin una prueba contundente de la existencia del papiro y como consecuencia del increíble contenido del reporte, fueron pocos los egiptólogos que aceptaron el relato traducido por Rachelwitz como genuino. Al día de hoy, el Papiro Tulli sigue perdido y existe una fuerte controversia sobre su autenticidad. Es lamentable que no se haya podido encontrar el papiro original pues esto impide que expertos en paleografía examinen el tipo de escritura, impide que se examine químicamente la tinta, e impide que se realicen estudios de carbono catorce al papiro en sí mismo.

Los orígenes del Papiro Tulli

Veamos como llegó el Papiro Tulli a manos de Boris de Rachelwitz.

Al parecer, en 1934, el profesor Alberto Tulli, director del Museo Egipcio del Vaticano, adquirió este papiro egipcio a un vendedor de antigüedades del Cairo llamado Tano. Tomando en cuenta que el papiro estaba escrito en hierático, el profesor Tulli contactó al Dr. Etienne Drioton, egiptólogo del Museo del Cairo, para que copiara el texto de lenguaje hierático a jeroglífico. Este es un método usado normalmente por los egiptólogos antes de realizar cualquier traducción.

Boris de Rachelwitz sostuvo que cuando Alberto Tulli murió, sus documentos pasaron a posesión de su hermano Gustavo Tulli. Según Rachelwitz, fue este último quién le permitió realizar la traducción del papiro.

Cabe destacar que cuando Rachelwitz realizó la traducción en 1953, Gustavo Tulli aún estaba vivo y podría haber negado fácilmente cualquier declaración falsa por parte de Rachelwitz.

El templo mortuario de Hatshepsut en Djeser-Djeseru. Tutmosis III compartió los primeros 22 años de su reinado con Hatshepsut, desde 1479 a 1458 a.C.

Quince años después, en 1968, el Dr. Edward U. Condon, director de un comité del gobierno norteamericano para el estudio de los ovnis, intentó verificar la existencia del manuscrito original del Papiro Tulli. Condon le pidió a Walter Ramberg, por ese entonces adjunto científico de la embajada norteamericana en Roma, que averiguara sobre el Papiro Tulli. La respuesta de Ramberg fue la siguiente:

“El actual director de la sección egipcia del Museo del Vaticano, el Dr. Nolli, dijo que el profesor Tulli dejó todas sus pertenencias a un hermano suyo, que era un sacerdote en el Palacio Laterano. Presumimos que el sacerdote tiene el famoso papiro. Desafortunadamente, el sacerdote hermano de Tulli murió y sus pertenencias fueron dispersadas entre sus herederos, que podrían haberse deshecho del papiro como si fuera algo de poco valor.”

Esta declaración del adjunto científico de la embajada norteamericana en Roma confirma las declaraciones de Rachelwitz que sostienen que el papiro se encontraba en posesión del hermano de Alberto Tulli, y que fue este quién le permitió realizar la traducción.

También hay que destacar que en la respuesta de Ramberg, los oficiales del Vaticano se refieren al papiro como si fuera un objeto real y no como el producto de la imaginación de alguien.

¿Círculos de fuego o discos ardientes?

Alrededor del año 2000, el reconocido investigador de ovnis R. Cedric Leonard encontró una rara copia de la versión jeroglífica del Papiro Tulli en una biblioteca. No era el original, sólo era una copia en lenguaje jeroglífico del Papiro Tulli.

Esta es un fragmento de la traducción de los jeroglíficos del Papiro Tulli realizada por el investigador de ovnis Cedric Leonard. Para él, la traducción más exacta de lo que vieron los egipcios es “discos de fuego” o “discos ardientes”.

Cedric Leonard decidió realizar su propia traducción pues quería confirmar que “círculos de fuego” era la traducción más precisa para lo que supuestamente habían visto los egipcios durante el reinado de Tutmosis III.

Según la traducción de Leonard, los egipcios no se referían precisamente a “círculos de fuego” sino a “discos ardientes”:

“Los signos jeroglíficos traducidos como ‘círculos de fuego’ son aa-xet en egipcio….es interesante destacar que el signo que ha sido traducido como ‘circulo’ es el signo normal para ‘isla’ (Budge, 1966)….Pero estas particulares ‘islas’ están consistentemente localizadas junto al texto ‘en el cielo’- lo que descarta cualquier idea de que estas sean islas normales. En todo caso, el texto parece indicar un disco sólido en lugar de un simple ‘círculo’ sin nada en el centro. Siendo este el caso, en lugar de ‘círculo’ yo creo que ‘disco’ es una mejor traducción. Es más, el termino determinativo egipcio para ‘fuego’ nos indica que estos eran ‘discos ardientes’…”

Cedric Leonard nos presenta su versión corregida del texto del Papiro Tulli:

“En el año 22, tercer mes del invierno, sexta hora del día, entre los escribas de la Casa de la Vida se encontró que un extraño disco ardiente venía del cielo. No tenía cabeza. El ancho de su boca emitía un olor repugnante. Su cuerpo era de un rod de largo (alrededor de 46 metros) y un rod de ancho. No tenía voz. Vino hacia la casa de su majestad. Sus corazones se confundieron con esto, y ellos se echaron sobre sus vientres…Ellos fueron donde el (Rey) para reportarlo. Su majestad (ordenó que) los manuscritos (localizados) en la Casa de la Vida fueran consultados. Su majestad meditó sobre todos los acontecimientos que estaban sucediendo.

Otro fragmento de la traducción de los jeroglíficos del Papiro Tulli realizada por el investigador de ovnis Cedric Leonard. Se puede apreciar los signos en los que se cuenta que “los discos empezaron a elevarse”.

Después de algunos días, ellos (los discos) se volvieron más numerosos que nunca en el cielo. Brillaban en el cielo más que el Sol y se extendieron a los límites de los cuatro pilares del cielo…poderosa era la posición de los discos ardientes.

El ejército del Rey se los observó, con su majestad en el medio. Fue luego de la cena que los discos ascendieron aún más en el cielo hacia el sur. Pescados y una variedad de aves cayeron desde el cielo: una maravilla nunca antes vista desde la creación de este reino. Y su majestad pidió que se trajera incienso para clamar el corazón de Amun-Re, el dios de las Dos Tierras. Y (se ordenó) que el evento (fuera registrado por) su majestad en los anales de la Casa de la Vida (para ser recordado) por siempre.”

¿Los discos ardientes eran naves extraterrestres?

Hay que tomar en cuenta que los egipcios, como muchas otras civilizaciones antiguas, eran expertos observadores del cielo. Podemos decir que, en relación a la astronomía, una civilización pasa primero por el periodo de adoración, en el que los fenómenos astronómicos son vistos solamente como acciones o advertencias de los dioses. Luego, se empieza a utilizar la astronomía para fines terrenales, como la agricultura o la navegación. Finalmente, se estudia el movimiento de los astros con el objetivo de acumular conocimiento.

Los antiguos egipcios comenzaron en la etapa de adoración y llegaron al nivel de construir varios de sus templos con evidentes orientaciones astronómicas. Para el 1500 a.C., los egipcios ya habían avanzado sus conocimientos astronómicos considerablemente.

No es muy probable que los sucesos relatados en el Papiro Tulli se refieran a algún fenómeno natural como meteoritos, o de estrellas fugaces. Los egipcios eran expertos observadores del cielo, y si se referían a un objeto de una forma tan singular como “discos ardientes”, es porque nunca lo habían visto antes.

El relato de los escribas de la 18va dinastía parece referirse a lo que ahora conocemos como “platillos voladores” u ovnis: brillan como el Sol (Brillaban en el cielo más que el Sol), se mueven en grupo(los discos se volvieron más numerosos que nunca en el cielo), no hacen ruido (No tenía voz), tienen forma circular (extraño disco ardiente venía del cielo), no tienen protuberancias evidentes (No tenía cabeza) . Puede que se refieran a un fenómeno natural, pero tendría que haber sido uno extremadamente raro. El único detalle que no coincide perfectamente es el olor que emitía el primer disco mencionado en el relato egipcio.

Si los discos ardientes eran realmente un grupo de naves extraterrestres ¿por qué habrían decidido visitar Egipto?

La erupción del volcán Strongyle

Según Cedric Leonard, lo primero que hay que tener en cuenta es que si bien el estilo de la escritura del Papiro Tulli corresponde al tiempo de Tutmosis III, el documento también podría haber sido escrito durante los 22 años en los que Tutmosis III reinó junto a Hatshepsut o inclusive durante los reinados de Tutmosis II o Tutmosis I. Es decir el acontecimiento de los “discos ardientes” podría haber sucedido en cualquier momento entre el 1506 y el 1425 a.C.

En esos tiempos sucedió otro evento importante que, según Cedric Leonard, podría ser la explicación al relato egipcio: la erupción del volcán Strongyle en la isla griega de Santorini, que acabó con la civilización minoica. Actualmente, sabemos que el colapso del volcán sucedió en dos fases: la primera fue al final de la primera erupción (alrededor del 1500 a.C.) y la segunda cientos de años después. La primera fecha coincide con el lapso de tiempo en el que se podría haber escrito el relato egipcio.

La isla de Santorini (a la izquierda) se formó como consecuencia de la erupción y posterior colapso del volcán Strongyle alrededor del 1500 a.C. A la derecha se puede apreciar los restos del volcán

La erupción del Strongyle fue un evento de tal magnitud que podría haber sido fácilmente visto desde el espacio. Cedric Leonard sostiene que debido al impacto que este fenómeno natural tuvo en nuestra civilización, no está demás pensar que una flota de naves espaciales fue enviada a observar el evento y medir las consecuencias del mismo. Esto explicaría la aparición de los “discos ardientes” sobre Egipto pues el humo, las cenizas y el tsunami provocados por el volcán se dirigieron al sudeste, a través del mediterráneo, hacia la tierra del Nilo.

El reporte egipcio cuenta que primero apareció un “disco ardiente” , y que después de varios días el cielo se llenó de estos. Luego, los discos se elevaron y tomaron una nueva posición más al sur. Esto encaja con la teoría de la erupción del Strongyle porque el humo y las cenizas, producto de la erupción del volcán, habrían llegado a Egipto desde el noroeste. Las naves extraterrestres habrían tomado una posición elevada más al sur para alejarse de la corriente de cenizas y humo.

Aún quedaría por explicar la lluvia de peces y aves relatada en el texto egipcio.

Para apoyar su teoría, Cedric Leonard nos cuenta que ese tipo de fenómeno puede suceder en casos de fenómenos climatológicos extremos, como los que debe haber provocado la erupción del volcán Strongyle.

En 1881, durante una fuerte tormenta en Worcester, Inglaterra, varios cangrejos y peces del cielo. En 1896, en Baton Rouge (Louisiana), aves muertas cayeron del cielo. En Julio de 1997, la agencia de noticias Associated Press reportó que en el pueblo mexicano de Villa Angelo Flores llovieron sapos.

Son sólo algunos ejemplos, pero ayudan a entender que algo similar podría haber sucedido y que podría haber tenido relación con los problemas climatológicos provocados por la erupción del volcán.

Entonces, es muy probable que la historia relatada en el Papiro Tulli se refiera a naves extraterrestres. Para que la teoria de Cedric termine de encajar, el Papiro Tulli tendría que haber sido escrito durante el reinado de Tutmosis I, entre el 1506 y el 1493 a.C.

Habría que preguntarnos ¿qué posibilidades hay de que el Papiro Tulli sea auténtico o falso?

¿Una visita extraterrestre o un fraude?

La mayoría de egiptólogos descartan el tema poniendo en duda el nivel del profesor Tulli como egiptologo. Ante eso habría que aclarar que el profesor Tulli es solo quien encontró el papiro, no quien lo tradujo o lo analizo.

Revisemos cada uno de los personajes involucrados en esta historia.

Phocion J. Tano, el que le vendió el papiro a Alberto Tulli, fue un vendedor de antigüedades reconocido legalmente por las autoridades egipcias que tenia una larga relación con el gobierno de Egipto, el Museo del Cairo, y varios egiptólogos. Es muy improbable que Tano le haya tratado de vender un documento falso a Tulli, quien en ese entonces era director del Museo Egipcio del Vaticano.

El caso de Rachelwitz es contundente. Boris de Rachelwitz era un respetado académico ítalo-ruso, autor de varias publicaciones que aún se usan como referencia en algunas universidades. Además Rachelwitz era un noble, aunque todo es posible, no parece probable que Rachelwitz sea capaz de perpetrar semejante fraude.

Veamos el caso de Ettiene Drioton, el egiptólogo del Museo del Cairo, quién fue el primero que copió el texto egipcio, de hierático a jeroglífico. Dos años después de copiar el documento, el Dr. Drioton fue promovido a Director General del Departamento de Antigüedades Egipcias del Museo del Cairo. Ettiene Drioton fue un respetado egiptólogo que aún es considerado como una autoridad en el tema.

Olvidemos a Tulli.

Tenemos a tres reconocidos especialistas en la cultura egipcia que consideraron el Papiro Tulli como un autentico documento egipcio de la 18ava dinastía.

¿Quién podría haber forjado un documento capaz de engañar a estos tres expertos?

Para terminar, cabe aclarar que el erudito italiano Franco Brussino ha presentado un estudio en el que sostiene que el Papiro Tulli es un fraude. Según Brussino, varias oraciones del texto del papiro Tulli fueron copiadas del libro “Gramática Egipcia” de Alan Gardiner. Brussino plantea que el profesor Tulli, o alguien más, escogió una serie de frases de dicho libro y luego las pegó en un solo texto.

Si bien este estudio ha convencido a la mayoría de egiptólogos, una dosis mínima de sentido común nos puede hacer ver que estamos ante una afirmación tan géneral que casi podría aplicarse a cualquier texto.

Hay que tomar en cuenta que el libro de gramática de Gardiner usa verdaderas frases egipcias para ilustrar el uso de las palabras. Es decir, son frases que usaban los egipcios y que bien podrían encontrarse, con ligeras modificaciones, en varios textos egipcios.

No sólo eso, Cedric Leonard ha comprobado que las oraciones largas del texto del Papiro Tulli citadas en la investigación de Brussino, no son las originales sino que han sido modificadas deliberadamente para encajar a la fuerza con su teoría.

Otro fragmento de la traducción de los jeroglíficos del Papiro Tulli realizada por el investigador de ovnis Cedric Leonard. Se puede apreciar los signos en los que se cuenta que “que los discos resplandecían en el cielo”.

En el caso de las frases cortas del Papiro Tulli y su supuesta similitud con algunas frases del libro de gramática de Alan Gardiner, habría que decir que podríamos encontrar el mismo nivel de semejanza si comparamos las frases cortas del Libro de los Muertos egipcio con el mencionado libro de gramática.

Aunque Wikipedia sostiene que la investigación de Brussino ha cerrado el tema, para Los Divulgadores, la investigación de Brussino no es concluyente.

Nuestro ego nos esta dejando cada vez más ciegos. Creemos que podemos explicar todo desde nuestro punto de vista.

Estamos totalmente equivocados. Los egipcios, muy probablemente, tenían conocimientos espirituales que hemos perdido en el tiempo y que, al paso que vamos, nunca lograremos recuperar.

Es demasiado arrogante pensar que, de todas las civilizaciones que han pasado por el planeta, la nuestra es la más avanzada en todos los aspectos del conocimiento humano, y que hemos descifrado y entendido el mundo espiritual de una civilización que vivió hace cinco mil años.

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